jueves, 31 de diciembre de 2009

CURSO DE AUTODEFENSA PSIQUICA: LECCION 3 "La ley del mentalismo"


Se enuncia diciendo: "En el Todo, Todo es mental". Pero no en el sentido de un subjetivismo kantiano dieciochesco, donde se sostenga que lo único "real", objetivo, soy yo y que todo lo que me rodea es sólo producto de mi percepci ón y mi mente, seguramente subjetivo y posiblemente irreal.
No. El mentalismo ocultista sostiene que todo lo que existe en el Universo es expresión cada vez más grosera, m ás material, m ás densa, de un Primer Principio extremadamente sutil y elevado, que podemos llamar Dios, Consciencia Cósmica, Brhama, inmanente en el Cosmos, y que se manifiesta en la naturaleza en distintos planos de vibraci ón cada vez m ás densa, ora como psiquis, ora como espí ritu, ora como materia. Vale decir que las cosas del Cosmos no son de naturaleza distinta entre sí, sino que esa Esencia Universal adopta en ocasiones la característica de la energí a, en otra circunstancia la de la materia, en una tercera la del pensamiento.
Para que esto sea más entendible, imaginemos un río. Un río que nace en una cascada, donde el agua fluye rápidamente y es cristalina, desplazándose luego por la llanura formando meandros, donde aquélla se torna lenta y turbia para morir en un pantano, donde el agua está quieta y oscura. A primer golpe de vista, ustedes pueden dividir el r ío en tres partes bien diferenciadas: aquí el agua es cristalina, más allá turbia, finalmente negra.
Pero, ¿ustedes podrían decir dónde termina un tipo de agua y comienza la otra?. No, porque en un punto cualquiera el agua es más rápida y transparente que unos metros río abajo, pero todav ía más lenta y turbia que otro tanto río arriba... y así en progresión infinita.
Es decir, la única diferencia es de grado, de densidad, pero no de naturaleza, y en un análisis pormenorizado todos los "sectores" del río son indistinguibles entre sí.
Lo mismo ocurre en el Cosmos. Todo es una sola cosa. Y, sugestivamente, la ciencia moderna viene a demostrar que las antiguas afirmaciones esotéricas eran ciertas. De Einstein para aquí, sabemos que materia y energía no son dos cosas distintas sino esencialmente los mismos elementos comunes manifestados de distinta forma. Tengo un pedazo de carbón y sé que es materia. Lo caliento y emite calor, es decir, energía. El calor no surge de la nada, ya que se genera a partir de los elementos constituitivos del carbón.
Un poco de calor inicial (el fósforo) excita y libera los átomos que coherentemente estructurados formaban la materia y, a partir de esa excitación inicial, aquellos, cumpliendo la ley de entropía, se disipan en forma de calor. Materia y energía, energía y materia son sólo dos caras de la misma moneda, son sólo una. Un trozo de uranio con un peso atómico 238 chocando con otro de peso 235, genera fisión atómica. Una explosión. Energía.
Trescientos años atrás, los científicos creían que el Universo estaba poblado por distintos tipos de energías y de fuerzas. Que el calor nada tenía que ver con el magnetismo, ni éste con la electricidad, ni aquellos con la gravedad. Pero en el siglo XIX un físico inglés, Maxwell, descubrió que electricidad y magnetismo no son dos cosas distintas sino dos aspectos particulares de un mismo principio que él llamó electromagnetismo. Y esta reducción y unificación de fuerzas continuó al punto de que con el advenimiento de este siglo los físicos sostenían que sólo cuatro eran las fuerzas que interactuaban en el Cosmos: el electromagnetismo, la gravedad, la interacción nuclear débil y la interacción nuclear fuerte (estas dos últimas responsables de las relaciones atómicas entre sí). Pero aparece nuevamente Einstein -cuándo no- y enuncia la Teoría del Campo Unificado, tan maltratada por los escritores de ciencia ficción y tan poco comprendida por el público. Einstein teoriza que gravedad y electromagnetismo no son dos fuerzas distintas, sino dos manifestaciones específicas y particulares de un principio vinculado a la deformación geométrica del espacio, que a veces se presenta como electromagnetismo y a veces como gravedad. Es decir,unifica (de allí el término) en una sola teoría de campo ambas fuerzas, con lo que las universales quedan reducidas a tres.
Hasta que en 1985 un astrofísico inglés llamado Paul Davies afirma que aun estas tres fuerzas son sólo aspectos de una única universal, que él denomina Superfuerza.
Finalmente, las investigaciones parapsicológicas contemporáneas han demostrado que la mente es energía, en el sentido de fuerza. Actúa sobre la materia física (telekinesis), altera, como veremos más adelante, la emulsión química de una película fotográfica en condiciones ideales experimentales ("psicofotografía" o "escotofotografía"). Así que por simple carácter transitivo concluimos que, si todas las energías son sólo una (incluso el pensamiento), si todas las fuerzas son sólo una, y si materia y energía son la misma cosa (recordemos que la materia es energía organizada y la energía, materia desorganizada)... ¿qué diferencia, qué distancia hay de la sutileza de la psiquis a la densidad de la materia sino únicamente diferencias de grado, de condensación?.
Para que esto sea más entendible, imaginemos una gigantesca olla repleta de polenta mal preparada. En algunos lugares, está grumosa; en otros, l í quida. Más all á, tendrá una consistencia media. A golpe de vista, puede decirse que allá la materia es grumosa (sólida), aqu í muy l íquida y acullá intermedia, pero en definitiva todo es polenta. Así ocurre en el Universo.
En otro sentido, esto expresaban los antiguos ocultistas cuando enseñaban que el Cosmos se dividía en siete planos de distinta densidad, en donde las entidades -como el ser humano- vibran en algunos de esos planos, y ciertas energías inteligentes (los "haiöth-hakodesch") en otros, tan reales y tangibles para sí mismos como nosotros lo somos para nuestros congéneres. Estos planos son, de mayor densidad a mayor sutilidad, "material", "mental inferior", "mental superior", "astral", "etéreo", "búddhico" y "átmico". Dios tiene consciencia átmica, y sus manifestaciones se desprenden "hacia abajo", hacia la materialidad. El hombre existe en los planos material, mental inferior, mental superior, astral y etéreo. El animal, en el material, mental inferior, astral y etéreo.
Los entes a los que aludiéramos, en el astral y mental superior, o astral y mental inferior (laslarvas astrales), los hombres y mujeres elevados, además de los planos mencionados, en el búddhico, etcétera.
Esta categorización de la Naturaleza es asimismo afín con el principio khabbalístico de lossephirot. Un sephira" ("sephirot" es plural), es una de las maneras que tiene Dios de manifestarse en la naturaleza (una "emanación") y los diez niveles de manifestación("Kether" o Espíritu"Binah" o Sabiduría"Chokmah" o Belleza"Pechod" oInteligencia"Chesed" o Bondad, "Tipheret" o Equilibrio"Hod" o Justicia, "Nitzach" oValor, "Yesod" o Reflexión y "Malkuth" o Materia) señalan las diez virtudes que debe alcanzar el hombre si quiere entrar en comunión (común unión) con Dios, mediante uno de los treinta y dos "senderos" que comunican estos diez frutos del Árbol de la Vida, o Árbol de la Sabiduría, como también lo llamaban los esoteristas hebreos. Dios aparece como lo Supremo, Omnisciente, Omnipresente y Omnisapiente, llamado Ain Soph Aur ("La CoronaÁurea") y sus emanaciones van descendiendo hasta irradiar Malkuth, caracterización de lo material.
Por supuesto, un lector escéptico -si ha sobrevivido a la lectura de estas líneas hasta aquí puede argumentar que esta disquisición, si se quiere filosóficamente aceptable, peca por un defecto: lo indemostrable de ciertos principios que aquí damos como ciertos, por ejemplo, la existencia del llamado "mundo astral". En efecto, ¿qué evidencia podemos aducir nosotros, los ocultistas, de que lo "astral" existe?. ¿Que hablar de "cuerpos astrales" o sucedáneos es más que un gratuito ejercicio de la imaginación?. Puedo aportar seguramente referencias de índole vivencial, místicas o paranormales pero, para un observador exterior al tema y objetivo, ¿cómo le demostraremos científicamente -una vez más- la existencia de lo astral?.
Es más fácil de lo que parece.
En 1988, astrofísicos norteamericanos descubrieron un fenómeno cósmico extrañí simo: estudiando la rotación de los cuerpos de nuestra galaxia (ese conglomerado de estrellas, espeso en el centro y raleado en la periferia, en uno de cuyos barrios suburbanos se encuentra nuestro Sistema Solar y que sabemos rota a gran velocidad en conjunto alrededor de su centro), observaron que los sistemas ubicados casi en el centro de aquélla demoran el mismo tiempo en completar una rotación que los ubicados cerca de la periferia, es decir, los que están más alejados. ¿Qué tiene esto de extraño?. Mucho.
Por ejemplo, si ustedes, en una palangana llena de agua, arrojan un puñado de papelitos y luego con un dedo comienzan a hacer girar a gran velocidad el agua, van a observar que los papelitos próximos al centro se desplazan más rápidamente que los más alejados, pues al ser independientes unos de otros, sus velocidades varían por el mayor o menor tiempo que emplean para recorrer su trayecto circular. Es el caso de los planetas de nuestro sistema solar, donde la Tierra, por ejemplo, tarda un año en completar una órbita alrededor del Sol, mientras que Plutón, el más alejado, demora 288 años de los nuestros. Para que la periferia de un círculo o disco -que eso es la Galaxia- rote a la misma velocidad que su centro, se necesitaría que todo el conjunto fuese sólido; es lo que pasa con un disco compacto en un centro musical, donde el borde gira a la misma velocidad que el centro pues es una masa homogénea, compacta. El fenómeno deducido por los astrofísicos requeriría que todos los cuerpos de la galaxia se encontraran "pegados" entre sí por algún tipo de lazo material para que la velocidad de rotación los acelere a algunos y la inercia retrase a otros. Pero los instrumentos científicos no detectan ningún tipo de materia, que necesariamente debe existir como aglutinante. Entonces, los astrónomos han creado la expresión "materia oscura" para definirla (pues es "oscura", es decir, invisible a nuestros más sensibles aparatos) y referirse así a ese pegamento cósmico. Y yo pregunto: ¿qué diferencia hay, conceptualmente, entre esta "materia oscura", una clase de materia que no es materia, que no se comporta como la misma, que forzosamente debe existir aunque no la detectemos, y la "materia astral" (excepto el cambio de nombres), si lo "astral" es, precisamente, una forma de la materia distinta a las cuatro que conocemos (sólido, l íquido, gaseoso y plasma) e indetectable físicamente pero que ejerce sus efectos sensibles sobre el mundo material que vemos y sentimos?.
Correlación con la Autodefensa Psíquica: Si en el Todo existe una única sustancia manifestada en infinidad de formas, nuestro pensamiento, a la hora de ser dirigido hacia un objetivo, no tendrá que "saltar" entre naturalezas distintas sino bogar como un navegante lo haría en un único río con distintas densidades de agua. Si todo es en el Todo una sola cosa, no hay diferencia sustancial entre que alguien "piense" con odio sobre mí y su acción refleja en mi naturaleza.

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

LA LEY DE ATRACCION: APLICACION PRACTICA.( cap. 1)

SUEÑOS DE UN DESTINO
DECISIONES Y DETERMINACIÓN DE OBJETIVOS
Nada ocurre sin ser, antes, un sueño.
CARL SANDBURG

Todos soñamos ... En el fondo del corazón, todos quisiéramos creer que tenemos un don especial, que podemos ofrecer algo único, que somos capaces de comunicarnos con los demás de un modo muy personal, que podemos mejorar este mundo.
¿Cuál es una de tus aspiraciones? Quizá se trate de un sueño olvidado o del que empiezas a renunciar. Si tu sueño se hiciera realidad ... ¿cómo sería tu vida actualmente?
Permítete soñar por un momento, piensa en lo que quieres de verdad en la vida.

Lo que cuenta no son nuestros actos excepcionales sino lo que hacemos día a día. ¿Y quién es el padre de toda acción? ¿Lo que define, en última instancia, quiénes somos y a dónde vamos? La respuesta es: nuestras decisiones. Son éstas las que dan forma a nuestro destino. Creo que, más que cualquier otra cosa, son nuestras decisiones -y no las circunstancias de la vida- las que determinan nuestro destino.

¿Quién iba a imaginarse que el convencimiento de un hombre tranquilo y modesto -abogado de profesión y pacifista por convicción- tendría el poder de derrocar un vasto imperio? No obstante, la determinación de Mahatma Gandhi, su fe en la no violencia como medio para ayudar al pueblo de la India a recuperar el control de su país, puso en movimiento una inesperada cadena de acontecimientos.
Date cuenta de la fuerza de una decisión personal cuando se actúa en consecuencia de inmediato y con total convicción. El secreto consiste en asumir públicamente un compromiso tan importante que resulte imposible desdecirse. Aunque muchos pensaban que el sueño de Gandhi era irrealizable, su compromiso inquebrantable con sus convicciones logró convertido en una innegable realidad.
¿Qué podrías conseguir tú si hicieras acopio de una cantidad similar de pasión, convencimiento y acción para crear un impulso imparable?

Todos nosotros estamos dotados con recursos innatos que nos permiten realizar todos nuestros sueños... y más. Una decisión puede abrir las compuertas que darán paso a la alegría o la tristeza, la prosperidad o la pobreza, la compañía o la soledad, la larga vida o la muerte temprana.
Te reto a tomar hoy mismo una decisión capaz de cambiar o mejorar la calidad de tu vida de forma inmediata. Haz aquello que llevas tiempo postergando... aprende un nuevo oficio... trata a la gente con respeto y compasión renovados... llama a alguien con quien hace años que no te comunicas. Pero ten en cuenta que todas las decisiones tienen sus consecuencias. Incluso el hecho de no tomar ninguna decisión en absoluto es, a su manera, una decisión.
¿Qué decisiones -o indecisiones- pasadas han influido mucho en tu vida actual?

'En 1955, Rosa Parks decidió oponerse a una ley injusta que la discriminaba por razón de su raza. Su negativa a levantarse del asiento que ocupaba en el autobús tuvo consecuencias que excedían, con mucho, las que ella pudiera imaginarse en aquel momento. ¿Acaso tuvo la intención de cambiar una estructura social? Fuera cual fuese su intención, su compromiso con un ideal la impulsó a actuar.
¿Qué efectos a largo plazo podrían resultar de tus principios más elevados y de tu decisión de ponerlos en práctica hoy mismo?

Todos hemos oído hablar de personas que, en un estallido, trascendieron los límites de sus circunstancias y se convirtieron en ejemplos claros del poder ilimitado del espíritu humano.
También tú y yo podemos convertir nuestros actos en ejemplos inspirados, basta con tener valor y ser conscientes de que somos capaces de controlar todo lo que ocurre en nuestras vidas. Aunque no siempre podemos controlar los acontecimientos que nos afectan, sí está en nuestras manos controlar nuestra respuesta a ellos y las acciones que emprendemos en consecuencia.
Si vives situaciones que no te satisfacen -afectivas, laborales o de salud- decide ahora mismo qué puedes hacer para cambiarlas.

Cuantas más decisiones tomes, mejor aprenderás a tomarlas. Los músculos se fortalecen cuando se usan y lo mismo ocurre con tu «músculo» mental.
Toma, hoy mismo, dos decisiones que has venido aplazando: una fácil y otra un poco más importante. Emprende enseguida la primera acción hacia la realización de ambas; mañana, darás el paso siguiente. Es una práctica que te permitirá desarrollar este «músculo» y que te ayudará a cambiar tu vida entera.

Debemos intentar aprender de nuestros errores en lugar de angustiarnos por haberlos cometido; si no, estamos condenados a repetirlos. Si en un momento dado te «embarrancas», recuerda que en la vida no hay fracasos. Sólo resultados. Piensa una cosa: ¡El éxito es el resultado de las decisiones acertadas, las decisiones acertadas son el resultado de la experiencia y la experiencia suele ser resultado de las decisiones equivocadas!
¿Qué has aprendido de los errores pasados que te sea útil para mejorar tu vida actual?

Normalmente, ni el éxito ni el fracaso son resultado de un único acontecimiento. El fracaso se debe a esa llamada que no hicimos... a ese esfuerzo adicional que evitamos ... , al «te quiero» que dejamos de decir. Del mismo modo que el fracaso sigue esta cadena de pequeñas decisiones, el éxito se produce cuando tomamos la iniciativa y actuamos ... , perseveramos ... , expresamos con elocuencia la profundidad de nuestros sentimientos.
¿Qué acción sencilla podrías emprender hoy mismo para dar a tu vida un impulso hacia el éxito?

Los estudios demuestran que las personas con éxito tienden a tomar decisiones con rapidez y tardan en retractarse de sus planteamientos bien pensados. A la inversa, las personas que fracasan suelen ser lentas en decidirse y cambian de opinión con frecuencia. ¡Una vez tomada una decisión acertada, mantente firme en ella!

Ed ha pasado casi la mitad de su vida atado a un pulmón artificial y la otra mitad en una silla de ruedas. Con tantos problemas personales, desde luego no debe haber estado en situación de mejorar la calidad de vida de los demás. ¿O no?
Ed Roberts es la personificación del poder que tiene un único y comprometido momento de decisión. Fue el primer tetrapléjico en licenciarse de la Universidad de California, en Berkeley, y ocupó el puesto de director del Departamento de Rehabilitación Estatal de California. Defensor incansable de la gente con minusvalías, luchó por consolidar el derecho de todos al trabajo y fue promotor de muchas de las innovaciones que contribuyeron en la aplicación de esta ley.
No hay excusas. Toma hoy mismo tres decisiones que cambien tu estado de salud, tu carrera profesional, tus relaciones íntimas, tu vida ... y actúa en consecuencia.

¿Cómo hacer visible lo invisible? El primer paso consiste en definir tu sueño con precisión. El único límite que se te impone es el de tu capacidad de definir tu deseo con precisión. Empieza a concretar tus sueños ya y, a lo largo de los próximos días, traza un plan que garantice su realización.

Todos tenemos aspiraciones, lo sepamos o no. Sean cuales sean, ejercen un profundo efecto en nuestras vidas. Algunas de ellas, sin embargo, como la aspiración de poder pagar esas horribles facturas, carecen de toda inspiración. El secreto para desatar tus fuerzas es establecer objetivos interesantes que despierten tu creatividad y enciendan tu pasión.
Elige ahora mismo tus objetivos. Analiza a fondo todo lo que vale la pena para ti. Y elige el objetivo que más te inspire, el que te hará levantar te pronto por la mañana y acostarte tarde por la noche. Pon una fecha límite para su consecución y anota en una libreta por qué te es absolutamente necesario cumplir con esta fecha. ¿Es tu objetivo lo suficientemente importante para actuar como reto, hacerte trascender tus límites y descubrir tu verdadero potencial?

¿Has comprado, alguna vez, un nuevo traje o un nuevo coche para, acto seguido, empezar a ver este mismo modelo por todas partes? Evidentemente, siempre había estado allí. ¿Por qué no te habías fijado antes en él?
Sencillamente, una parte de tu cerebro es responsable de rechazar toda información que no sea esencial para tu éxito y supervivencia. Muchos de los datos que te pueden ayudar a realizar tus sueños pasan inadvertidos y jamás serán puestos en práctica porque no has definido tus objetivos con claridad (¡no le has dicho a tu cerebro cuáles son las cosas importantes!).
Cuando lo hagas, sin embargo, pondrás en marcha el Sistema Reticular Activado (RAS). Esta parte de tu cerebro se convierte en una especie de imán que atrae toda la información y las oportunidades que te ayudarán a realizar tus objetivos con rapidez. La activación de este poderoso «interruptor» neurológico puede transformar tu vida literalmente en cuestión de días o semanas.